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Jornada del 28 de agosto de 2012

Despertamos por primera vez desde que empezamos el viaje sin la necesidad de salir a la calle para desayunar. Home sweet home

Vistas desde nuestro apartamento de NY, el Hudson

Vistas desde nuestro apartamento de NY, el Hudson al fondo

Cogemos fuerzas y nos vamos a pasear por una de las zonas nuevas de la ciudad. Parece mentira pero siempre hay algo nuevo que ver en la ciudad cuando vuelves. En este caso, el antiguo servicio de tren que circulaba elevado por Manhattan desde 1933 hasta 1980. El servicio tenía como fin aliviar el tráfico de la zona industrial y portuaria del Wide Side, sirviendo como transporte de mercancías.

Denominado “The Hight Line“, actualmente es un paseo que ofrece vistas novedosas de la ciudad. Abierto en 2009 a los peatones, un segundo tramo lo ha hecho a finales del 2011 y nosotros vamos a “estrenarlo”.

Vista desde el "Hight Line"

Vista desde el “Hight Line”

Como este es el blog de la Ruta 66 y no del viaje a NY, no seré muy pesado, solo recomendaros descubrir esta nueva perspectiva de la ciudad.

Continuamos andando hacia la zona cero para ver de cerca la evolución de las nuevas edificaciones (esto me ha quedado como si fuésemos los promotores de la obra, me gusta).

Obras de la zona cero

Obras de la zona cero

Y nos vamos hasta el muelle-helipuerto para ver Manhattan desde arriba. Desde hace ya bastantes años, por motivos de seguridad, no se sobrevuela las zonas más pobladas en las que un aterrizaje de emergencia es casi imposible. Aún así, merece la pena el vuelo.

A cotillear NY desde el aire

A cotillear NY desde el aire

Vista del sur de Manhattan

Vista del sur de Manhattan

Terminado el tour aéreo, volvemos por Wall Street. Con la que está cayendo en España, lo siento, ya sé que la tradición marca que el toro es el empuje de la economía, que sus atributos masculinos suelen ser el atractivo más fotografiado por los turistas pero en estas circunstancias, no puedo evitar dejar constancia de mi particular homenaje a la participación de estas grandes mentes en nuestra situación actual.

Wall Street

Saludos a la economía especulativa

Y todo esto lo hemos contado muy rápido, pero necesitamos recuperar fuerzas e irnos a las pistas de Flushing Meadows donde se desarrolla el US Open. Sí, sí, tenemos entradas para el US Open. Bueno, no. La verdad es que entradas, entradas, no tenemos. Ahora os contamos.

Paso rápido por el apartamento para dejar compras, refrescarnos un poco y a la calle de nuevo. Perritos calientes por el camino para recuperar fuerzas, un taxi y a Flushing Meadows, ¿quién dijo miedo?

Nada más llegar, nos plantamos en otro estadio que nada tenía que ver con el campeonato y que recorrimos entero buscando algún alma humana a la que preguntar. Al rato nos extrañó que un torneo tan reputado y del que habíamos oído hablar tanto en España tuviese tan poco seguimiento aquí, en su lugar de celebración.
Descubierto este pequeño equívoco y siguiendo las instrucciones de nuestro “contacto” (gran invento el “güasap”) nos vamos hacia la zona de acceso vip, no sin antes comprobar que una de dos, o  nuestro nivel de inglés es mucho menor del que pensábamos o las azafatas del torneo tienen una torta encima superior a la nuestra. Me inclino por lo segundo ya que a pesar de las dudas que pueda ofrecer nuestro dominio de la lengua inglesa, supongo que en inglés, cuando te señalan con el dedo hacia un lugar, significa que hay que ir hacia ese punto y no hacia el contrario (o a lo mejor en NY apuntan con el hombro en vez de con el dedo).

Es lo mismo, finalmente encontramos la taquilla donde había unas magníficas entradas para ver un partido de dobles que jugaba nuestro compatriota Fernando Verdasco. Eso sí, las entradas eran para otra sesión y se nos quedó cara de gilipollas cuando en un perfecto inglés nos lo explicó el tío del acceso. Le entendimos per-fec-ta-men-te

Así que dijimos aquello de “Usted no sabe con quién está hablando” y funcionó. Le dijimos que queríamos que saliese alguien de la organización a darnos explicaciones por el lamentable error y a soluccionarlo inmediatamente. Y así fué…

Con Fernando Verdasco en el US Open

Con Fernando Verdasco en el US Open

Quizá no fue exactamente así y necesitamos algo de ayuda exterior para soluccionarlo pero el resultado fue que cuando lo teníamos todo perdido, Fernando Verdasco salió a recogernos, nos consiguió acreditaciones para acceder a todo el recinto, incluyendo el club de jugadores (aunque nos quedó claro que a los vestuarios ni nos acercásemos. Hay que recordar que el US Open es un torneo masculino y femenino) y finalmente tiró de soltura con la organización para conseguir también entradas para la pista central donde jugaba un tal Djokovic, un chavalín que se está haciendo un hueco 😉

Gracias Fernando por volcarte con nosotros y hacernos pasar una tarde estupenda. Un abrazo

El de abajo es Djokovic, esta claro ¿no?

El de abajo es Djokovic, esta claro ¿no?

Ahora sabemos lo que es el stress de NY. Tenemos que coger un tren que nos lleve a Manhattan, hemos quedado para cenar con mi hermano y mi cuñada y antes deberíamos quitarnos algo del olor a tigre y ponernos al menos unos vaqueros, llevamos casi veinte días en pantalón corto y ya va siendo hora.

Esperando el tren de regreso a Manhattan. Incluso con esa camiseta nos dejaron montar

Esperando el tren de regreso a Manhattan. Incluso con esa camiseta nos dejaron montar

Cenamos en Tao (42 East 58th Street), un restaurante asiático que ha salido en “Sexo en NY” por lo que es mejor reservar para garantizarte mesa. Buena comida asiática y la opción después de tomarte una copa en la planta baja.
Gran elección de la “familia americana” para cerrar nuestro periplo americano. Un diez para su hospitalidad (estos no saben el riego que corren) porque encima no nos dejaron invitarles a la cena. A nosotros nos tocó las copas y jugaba a nuestro favor que era martes y remontar una resaca a principio de semana no es un gran aliciente, así que con un par de copitas tuvimos suficiente.

Es nuestra última noche en NY y en Estado Unidos. Mañana remataremos algunas compras y nos plantaremos en el aeropuerto con tiempo suficiente para evitar sorpresas de última hora. Nuestra siguiente noche ya será en el avión


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