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Jornada del 25 de agosto de 2012

Hoy acaba la ruta. Todavía no nuestro viaje, pero llegaremos al muelle de Santa Mónica, esa meta en la que llevamos pensando tanto tiempo. A pesar de que se trata de conseguir un reto, algo de tristeza también nos produce tener tan cerca el final. Aunque se arregla empezando a elucubrar otros proyectos 😉

Pero bueno, vamos a arrancar, no sea que nos quedemos lloriqueando a menos de 80 millas del final y haya que volver otro año a rematar la faena.

Motel 6 en Rialto

Motel 6 en Rialto

Empezamos la jornada desde nuestro hotel en Rialto con un homenaje a la única piscina que hemos catado en los catorce días de viaje que llevamos.

Tal y como habíamos previsto ayer y como suponemos que ya hoy, a pesar del tráfico que encontraremos al acercarnos a Los Ángeles, la ruta será cómoda y no tendremos problemas de tiempo, volvemos al “Wigwam Motel” para verlo con luz de día.

"Wigwam Motel" Rialto

“Wigwam Motel” Rialto

Y como estamos solo con un café americano en el cuerpo, paramos a desayunar en el “Red Hill Coffee Shop”, ya en Fontana (a partir de aquí las pequeñas poblaciones prácticamente se solapan). El local fue en los años 50 y 60 una hamburguesería (“Baker´s Hamburguers”) y desde 1987 opera como “Red Hill Coffee Shop”). No sabemos cómo funcionaría como hamburguesería pero desde luego no hemos podido elegir mejor el sitio para desayunar. La gente muy amable, el desayuno… excesivo. Muy recomendable. Solo un detalle, no admite tarjetas de crédito, pero dentro del propio local hay un cajero automático, así que, no hay excusas.

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“Red Hill Coffee Shop”

Esta zona del sur de California fue un gran productor de cítricos y existían diversos puntos de venta de estas frutas. Los más llamativos las naranjas gigantes. En la ruta está el “Bono´s Giant Orange” ubicado en Fontana. Construido en 1936 ha permanecido muchos años cerrado, fue reabierto, vandalizado, … e incluso en los años 90 estuvo a punto de ser demolido. Se trasladó a su ubicación actual en 1997

Mamen listo para hacerse un zumo

Mamen listo para hacerse un zumo

Continuamos por la avenida y entramos ya en Rancho Cucamonga, siempre sin haber perdido la sensación de continuidad desde que salimos de Rialto.
De la gasolinera y garaje “Richfield” (o “Cucamonga Station”) de 1920 queda solo las instalaciones cerradas de la gasolinera aunque parece ser que hay un proyecto para recuperarla como atracción de la ruta.

"Cucamonga Gas Station" o Gasolinera "Richfield"

“Cucamonga Gas Station” o Gasolinera “Richfield”

La siguiente parada no es precisamente en un local de la Ruta 66. Es más, llevaba mucho tiempo ahí cuando nació la ruta. Concretamente desde 1848, se trata del “Sycamore Inn” cuyo aspecto no puede negarse que es auténtico del S XIX

"Sycamore Inn"

“Sycamore Inn”

Algo más “moderno” es el “Magic Lamp Inn”, operando con este nombre desde 1955 aunque anteriormente en los años 40 ya existía como el “Lucy and John´s Cafe”

"Magic Lamp Inn"

“Magic Lamp Inn”

Y tercer ejemplo del estilo californiano de restaurantes en pocos metros, el “Buffalo Inn”, aunque ya en Upland. Desde 1929 famoso por sus hamburguesas de búfalo. Demasiado temprano incluso para ellos. No se trata de dinners así que encontramos los tres cerrados por lo temprano de la hora.

"Buffalo Inn"

“Buffalo Inn”

Seguimos por una gran avenida y atravesamos Upland, Claremont, La Verne, San Dimas y llegamos a Glendora. Siempre sin tener la sensación de entrar o salir de ninguna población, todo como un gran paseo como se puede ver en esta foto con el rótulo del “Golden Spur”, restaurante en la ruta desde hace 80 años.

"Golden Spur"

“Golden Spur”

Después de Glendora, Azusa y Duarte llegamos a  Monrovia. Aquí un par de visitas. Primero una gasolinera, de diseño muy parecido a la de Rancho Cucamonga pero en buen estado de conservación, ubicada en el antiguo trazado de la ruta, en la esquina de las calles Shamrock y Walnut :

Gasolinera en Monrovia

Gasolinera en Monrovia

Todavía en Monrovia, que forman parte de las colinas de Los Ángeles, el “Aztec Motel”, construido en 1925 con una estética claramente basada en la arquitectura maya. Pronto se convirtió en punto de encuentro de las celebrities hasta el punto de que se cree que fue la ubicación del motel lo que incluso cambió el trazado de la ruta, que durante una época pasaba por delante de su puerta.

El "Aztec Motel" con su nuevo recepcionista

El “Aztec Motel” con su nuevo recepcionista

Hacía tiempo que no teníamos historia de fantasmas y el “Aztec Motel” tiene la suya.
En los años veinte o treinta se produjo un trágico accidente en la habitación 120 a una joven pareja. Parece ser que manteniendo relaciones sexuales, la mujer se cayó de la cama y se golpeó la cabeza en el radiador, causando su muerte.
Desde entonces, una serie de habitaciones de la misma planta, no disponen de calefacción a pesar de que ésta se ha encontrado en perfecto estado. No sé, extraña “venganza” me parece a mí.

Otra vez vuelve a sorprendernos que hasta aquí no haya llegado el juego tan español de “Caza al peatón”. Al contrario, aquí son capaces de parar en mitad de una avenida para cederte el paso o dejarte hacer una foto tranquilamente. No saben el juego tan divertido que se pierden pero nosotros estamos encantados.

Continuamos y atravesando Arcadia creo ver a lo lejos el hipódromo “Santa Ana”, obra del mismo arquitecto que la presa Hoover y que fue utilizado como campo de detención durante la IIª Guerra Mundial.

Llegamos (digo llegamos pero la verdad es que lo hacemos sin darnos ni cuenta ya que seguimos en esa especie de gran paseo que nos llevará hasta LA) a Pasadena, donde está el “Astro Motel”, construcción de 1949 de aspecto futurista (según el concepto de la época), con sus formas aerodinámicas incluso en su logotipo.

"Astro Motel" en Pasadena

“Astro Motel” en Pasadena

El “Astro Motel” está ubicado en el 2818 E Colorado Blvda. En esta avenida es donde la tradición ubica el “invento” de la hamburguesa con queso. Sin duda, una calle que merece pasar a la historia 🙂

Un poco más adelante, en el cruce con Fair Oaks Ave, debes tomar la decisión de seguir el trazado más antiguo, el original (que es el que nosotros tomamos) que te lleva al dowtown de Los Ángeles, girando a la izquierda en dirección sur o continuar por el trazado posterior a 1926-1934 y que te lleva hacia el muelle de Santa Mónica. Nosotros hemos venido a por setas y seguimos a setas.

En la esquina con Mission está “Fair Oaks Pharmacy“, una farmacia de 1915 que permanece abierta compatibilizando el local con tienda de regalos, cafetería y una agradable terraza.

"Fair Oaks Pharmacy"

“Fair Oaks Pharmacy”

Continuamos por el viajo trazado de 1926 por la calle Broadway hasta cruzarnos con la 7th:

En el vídeo recorremos el último tramo de la calle Broadway y al final, a la derecha en el cruce con la séptima, se ve el cartel conmemorativo del final de la ruta pero hemos descubierto que eso que veíamos en las películas, que los protagonistas llegaban a cualquier lado y aparcaban en la puerta, no es verdad. La calle es dirección prohibida y nos vamos a aparcar hasta la 8th para retroceder andando y hacernos las fotos de rigor.

A las 14:45H locales, habiendo recorrido 2.904,5 millas, llegamos al final final original de la ruta.
OBJETIVO CUMPLIDO!!!!!

Final de la Ruta. Sin photoshop

Final de la Ruta. Sin photoshop

Mamen también llegó

Mamen también llegó

Pero hay más finales. Y los recorrimos todos…

El que se considera auténtico final, donde acababa la carretera es en la esquina de Linconl con Olympic Boulevard, donde llegamos a las 16:25H locales, tras recorrer 2.924,8 millas de viaje.

Segundo final. Linconl con Olympic Blvd.

Segundo final. Linconl con Olympic Blvd.

Yo también llegué, que conste

Yo también llegué, que conste

Y como no hay dos sin tres y ya que estábamos aquí, no era plan de dejarlo. Así que, vámonos al muelle de Santa Mónica, el final más “glamouroso”. Hasta aquí, nuestro coche marca 2.925,1 millas. Esto es lo que nosotros hemos recorrido hasta llegar al final de la ruta, unos 4.680 kms que son algo más de los 3.939 kms que indica la wikipedia como kilometraje oficial.
Todavía haremos alguno más hasta que cogamos el avión en Los Ángeles.

El próximo mes de septiembre de 2013 se cumplirá el 500 aniversario del “descubrimiento” (como si no hubiese estado ahí antes) del Pacífico por parte del extremeño Vasco Núñez de Balboa, digan lo que digan, un figura de cuidado. Nosotros solo hemos tardado 498 años y 11 meses más en ver lo mismo que él. A mi no me parece tanto. Aunque supongo que cuando él vió por primera vez el Pacífico, no había norias ni nada parecido…

Nuestra primera visión del Pacífico

Nuestra primera visión del Pacífico

En el parque hay una placa conmemorativa del final de la ruta, dedicada a Will Rogers, artista americano que recorrió la ruta con sus actuaciones.

Final de la ruta

Final de la ruta

Como el artista que nos tiró la foto pensó que nos habíamos puesto en la placa para no caernos, le parecía que sacarla entera en la foto era una vulgaridad, que era mucho mejor el cielo californiano, así que la cortó y punto. Como yo supongo que habrá algún rar@ que quiera saber qué pone, os dejo una foto aparte de la placa en cuestión.

Placa homenaje a Will Rogers

Placa homenaje a Will Rogers

Nos vamos al muelle, ejem, perdón, al pier.
La primera foto en “”66 to Cali”, una tienda del muelle que se caracteriza por vender artículos de recuerdo de la ruta, made in USA. La verdad es que aunque no es barata, las camisetas son de gran calidad.

"66 to Cali"

“66 to Cali”

Aunque todavía hay bastantes fotos que hacer, la emoción ya solo es superada por el hambre, así que antes de seguir con el book fotográfico, vamos a darnos un homenaje en el puerto.

Casi atardeciendo, a comer!!!

Casi atardeciendo, a comer!!!

Primera vez en todo el viaje que vamos a comer pescado. Ni hambuerguesas, ni burritos ni nada por el estilo. Y por cierto, muy bien de precio si tenemos en cuenta la ubicación del restaurante.

Después de comer nos asomamos al final del muelle que debe ser un sitio muy normal donde aparcan los municipales de aquí.

Así aparcan aquí los municipales

Así aparcan aquí los municipales

Aquí, al final del muelle está “Last Stop Shop” que como su nombre indica es la última tienda de la Ruta 66, al menos sobre el agua.

Por cierto, antes de seguir con las fotos, brujuleamos por internet para buscar hotel. En Santa Mónica, los precios son prohibitivos y como tenemos alquilado el coche hasta el lunes 27 que lo entregaremos en el aeropuerto cuando vayamos a coger el avión a NY (haremos Los Ángeles-Nueva York-Madrid con una paradita turística en NY), decidimos alejarnos un poco para pagar un precio razonable.
Reservamos en el Motel 6 Los Ángeles LAX, cerca del aeropuerto. No es una zona glamourosa pero el precio es asequible y solo vamos a dormir. Esta opción solo es válida si tienes coche porque está alejado, cerca del aeropuerto y no es una zona adecuada para pasear.

Y con este tema doméstico solucionado, seguimos con la sesión de fotos de recuerdo.

En el muelle, con la noria clásica

En el muelle, con la noria clásica

Final de la ruta en el muelle

Final de la ruta en el muelle

Dios mío, qué afán de protagonismo. Que quede claro que yo también estuve allí ;-)

Dios mío, qué afán de protagonismo. Que quede claro que yo también estuve allí 😉

Acceso al muelle de Santa Mónica

Acceso al muelle de Santa Mónica

Eso es todo, eso eso es todo, eso es todo amigos

Eso es todo, eso eso es todo, eso es todo amigos

Bueno, no es verdad que eso sea todo. Empieza a anochecer, se nos hace difícil la sensación de que mañana no tenemos nada planificado. Ningún sitio concreto y ob¡ligado que fotografiar, road book que cumplir,… Nada, solo pasar el día, ir a la playa, recorrer Los Ángeles, dejar pasar el tiempo en una terraza observando a la gente,… Hacer turismo!!!!!!!!!

Aquí acaba la ruta, el viaje que vinimos a hacer. Por delante domingo 26 para hacer turismo.
El lunes 27 a las 13:30H cogemos un vuelo a Nueva York de American Airlines, donde llegaremos tarde, estaremos el martes 28 y el miércoles 29 a las 15:55H nos subiremos a un Iberia que nos devolverá a Madrid ya el día 30 muy temprano, hora española.
Hemos escogido este recorrido de vuelta porque la diferencia económica en los vuelos era mínima (tuvimos el vuelo directo Los Ángeles-Madrid con Iberia reservado hasta el último momento) y la estancia en NY nos salía barata. Cosas de tener un hermano y cuñada viviendo allí, aunque tuviésemos que compartir cama (con Mamen, no con mi cuñada). NY lo vale.
Como me da pena acabar con la crónica del viaje, sin tanto detalle pero os contaremos el resto de jornadas del viaje.
Tampoco ahí acabará el blog. Ahora empieza la aventura del libro y mientras, la maduración de algún otro proyecto.
Gracias a todos los amigos, colaboradores, patrocinadores, a los que no os importa salir en estas líneas, a los que nos habéis pedido discreción en vuestra colaboración,… que han aportado su granito de arena para hacer posible este sueño.
Y gracias a Miguel Ángel Mendiano, por cagarla el día que decidiste unirte al proyecto y luego no tuviste huevos de echarte atrás. Espero que esta primera parte no te haya quitado las ganas de acometer una segunda parte de “Escenas de Matrimonio” (bonita definición de nuestra relación que debemos a Fernando Medina). Tus ganas de escribir en NUESTRO blog y NUESTRO libro veo que tampoco han sufrido en absoluto, siguen siendo las mismas desde el primer día.
😉

No nos vamos, seguimos aquí pronto.