Etiquetas

, , , , , , , ,

Jornada del 14 de agosto de 2012

 

 

Tempranito, como no podía ser de otra forma ya que seguimos bajo el influjo del cambio horario, hemos empezado el día. A las 6.20 H locales estábamos en marcha y andando.

Para desayunar, un clásico de la ruta, el “Lou Mitchell’s”. Desde 1923, el “Lou” es inicio obligado para los ruteros. Ubicado en el 565 W Jackson Boulevard, con 89 años de historia, es el mejor sitio para empezar a saborear la aventura, en una ciudad que fácilmente diluye entre sus calles su valor simbólico como inicio de la ruta.

Cómo no, la amabilidad es una de características de su empleados.

“Lou Mitchell´s” (Chicago)

Desayuno potente para empezar el desafío con energía 😉

Desayuno estilo “Lou Mitchell´s”

Y un descubrimiento, el sirope. Desde hoy, compañero de la mayoría de mis desayunos. Un pequeño vicio del que seguramente me arrepentiré.

El sirope, pócima mágica para los desayunos light

Mi homenaje al Lou, en forma de recuerdo instagram:

Instagram de “Lou Mitchell´s”

A partir de aquí, 16 horas de camino hasta Springfiel

Dejando ya Chicago, algunas reflexiones.
La más obvia y repetida no es la menos importante. La bandera americana está presente, muy presente y convive con otras identidades sin problema. Hay más presencia de la bandera de la ciudad de lo que yo recordaba en otras localidades americanas pero siempre manteniendo la nacional de manera predominante.
Otra percepción es que la gente es muy silenciosa y transmite una sensación de seguridad en algunos aspectos. Me explico.
Conducir en EEUU tiene sus peculiaridades incluso para los que estamos habituados a los coches automáticos. El desconocimiento de la ciudad, las diferencias importantes en el emplazamiento y multiplicidad de información en los cruces regulados por semáforos,… Hace que al menos al principio, no tengamos soltura en determinadas maniobras. Aún así, no es habitual la utilización del claxon ni por supuesto ningún exabrupto o similar por los conductores.
Otras consideraciones sobre la circulación son que el carnet internacional no nos lo han pedido en ninguna ocasión, ni para alquilar el coche, y no parece que el mismo pueda servir para nada ya que su formato, contenido e información es del siglo pasado.
Los tan temidos límites de velocidad no los respeta nadie, aunque también es verdad que nadie circula a gran velocidad, ni por encima de 120 km/hora y hemos visto muy buenos coches.
Nosotros hemos aplicado el “donde fueres, haz lo que vieres”

Muy sorprendidos por la amabilidad de sus ciudadanos, Chicago es un destino que recomiendo y una ciudad que merece la pena descubrir con más tiempo.

Se me olvidaba. Los parkings carísimos. Dos días en el hotel, 90$ y fuera del hotel tampoco era mucho más barato, no quiero acordarme de los 21$ por un rato en el muelle. Está claro, la ciudad hay que patearla, olvidar el coche y contar con él solo para la jornada destinada a la salida de la misma. Entre el gasto de alquiler y el parking, puedes darte unas cuantas vueltas en taxi. Fue un error contratar el coche desde el primer día. Si vas a hacer turismo por la ciudad, al menos esos días, puedes ahorrártelo.

Primera parada a la salida de Chicago, “Chicken Basket”, amables y convincentes. Querían hacernos desayunar el mejor pollo de la ruta, según ellos, sin importarles la hora tan temprana.

20120816-103441.jpg

“Chicken Basket”

Y cómo no, el interior del local empieza ya a respirar auténtica ruta.

Interior del Chicken Basket

El “Chicken Basket” no es un bar cualquiera. Como la mayoría de los puntos que hemos seleccionado previamente, guardan una historia interesante. Nacido en una gasolinera en el punto kilométrico (en la milla) 274, está presente en la ruta desde 1938 y en su actual ubicación desde 1946.

Os recomiendo, como siempre que sea posible, verificar previamente que los sitios que vais a visitar estén abiertos. Puedes obtener la información en su web www.chickenbasket.com

645 Joliet Road (Willowbrook, Illinois)

Detalle del “Chicken Basket”

Primera sorpresa al empezar nuestro viaje. Llegamos a un peaje extraño, automático, sin barreras,… y sin posibilidad de pagar de otra manera que no sea con monedas. Juro que lo intentamos, pero no pudimos pagar y continuamos.
😦
No creas, que todavía no estamos tranquilos con ese tema.

Hoy día 16 he entrado a la web para pagar y no hay muchas facilidades para hacerlo si eres residente fuera de los Estados Unidos. Veremos a ver cómo acaba esto.

Finalmente lo hemos solucionado con ayuda externa. Mi hermano, que para eso le mandé a EEUU, ha conseguido desenmarañar el jeroglífico de la web y enviando cuatro dólares en efectivo, ha conseguido que no seamos considerados “delincuentes” en ese país. Os recomiendo que este tipo de cosas os las toméis en serio. Allí los impuestos y tributos se pagan sí o sí. Al Capone confirma la teoría.

Llegando a Joliet, que es la primera localidad ya alejada de Chicago, un clásico. Muchas banderas en las viviendas y muchos negocios de compra venta de vehículos. Y uno de los teatros más bonitos, el Rialto, inaugurado en 1926 con la película muda “Mademoiselle Modiste” y que estuvo a punto de ser demolido a mediados de los 70. Afortunadamente fue reconstruido y hoy está considerado uno de los diez teatros más importantes de los Estados Unidos.

Teatro “Rialto”, Joliet

De Joliet a Wilmington donde se erige una figura-homenaje de los años 60 a carrera espacial, el “Muffler Man”. Este tipo de “personajes” fueron inmediatamente “clonados” en otras ubicaciones y con otros motivos (hombres con grandes hot dog, llamativos reclamos de negocios, …)

“Muffler Man”, Wilmington

Enfrente del “Muffler Man”, el “Lauching Pad Drive In”, abierto en 1960 y que inicialmente solo vendía perritos calientes y helados, aunque con el paso del tiempo fue modificando esta peculiaridad hasta ofrecer todo tipo de bebidas y alimentación.

“Lauching Pad Drive In”

Uno de los más antiguos vestigios de la ruta, mejor dicho, uno de los espectadores de la ruta, ya que el hotel “Eagle” es casi cien años anterior a ésta, datando sus orígenes de 1836, corre mala suerte. Tras algunos intentos de reconstrucción, parece que las iniciativas no han cuajado y su estado es bastante penoso. Permanece ya desde hace años a la venta sin que su futuro esté garantizado.

“Eagle Hotel”

Una visita más antes de abandonar Wilmington, “The Mar Theater”, cuya estética nos recuerda mucho a todas esas imágenes que tengo en mi retina de un clásico cine americano, reflejado en las películas de los 80. Desde el vídeo de “Thriller” hasta los “Gremlins” podrían haberse rodado aquí.

“The Mar Theater”

Continuamos hasta Braidwood, donde tenemos una “cita” con Elvis, Marilyn,… en el “Polk a Dot Drive In” donde tomamos fuerzas. Básicamente una de esas Coca Colas aguadas pero abundantes, todavía queda mucho por ver y las horas de luz son limitadas.

Si alguna vez has soñado quedarte a solas en un baño con “La Rubia”, este es tu sitio.

“Polk a Dot Drive”

Servicio de caballeros del “Polk a Dot Drive”

Detalle del “Polk a Dot Drive”

Con algo más de fuerzas, seguimos viaje hasta “Dwight” donde está la “Ambler´s Texaco Gas Station”, de 1933. Una de las gasolineras más antiguas de la ruta, convertida en pequeño museo. Estuvo operativa hasta 1999 y reabierta como atracción tras su restauración en 2007. Encantadores la familia que la “regenta” y cómo no, una oportunidad más de adquirir souvenirs.

“Ambler´s Texaco Gas Station”

Detalle del interior de la gasolinera

Estantería de trabajo

Armario

Y para completar el decorado perfecto, frente a la gasolinera, su logo de asfalto:

Logo en asfalto frente a gasolinera

En este punto y gracias a la aplicación de iPad y iPhone, “Road Trip 66”, y a nuestra disponibilidad de conexión de datos de Telefónica, descubrimos un par de puntos interesantes que no teníamos inicialmente previstos.

El primero, un paso subterráneo actualmente cegado y que servía para salvar el enorme tráfico rodado a través de la ruta:

Paso subterráneo

Frente al paso, una antigua gasolinera Texaco que aparentemente se utiliza actualmente como garaje.

Gasolinera Texaco-Mobil

En Odell hemos podido disfrutar de la “Sinclair Station” de 1930, en servicio hasta 1975 y posteriormente rehabilitada por la “Illinois Route 66”. Este es un denominador común, la aportación de fondos y recursos privados para la reconstrucción de innumerables elementos de la ruta. Y no solo para su rehabilitación, sino para su conservación, mantenimiento y atención al público. En muchos casos, la venta de merchandising, explotación de negocios de hostelería anexos, las donaciones privadas y la colaboración desinteresada de los ciudadanos, mantienen vivas estas instalaciones.

“Sinclair Station”

Monolito ubicado en la “Sinclair Station”

Las gasolineras de la ruta están llenas de “tesoros”. Reconozco que la tentación de agarrar algún “recuerdo” era terrible. También puedo asegurar que siempre lo vencí.

“Tesoros” en el interior de la gasolinera

Y para terminar la visita, demostración práctica de cómo una caja registradora puede durar mucho tiempo si se ha fabricado antes de extenderse el concepto de obsolescencia planificada:

A Pontiac hemos llegado todavía con tiempo de disfrutar del “Hall of Fame Museum” (entrada gratuita, aceptan donaciones, una fórmula bastante habitual a lo largo de la ruta) donde además de disfrutar de una buena exposición de elementos representativos de la estética de la ruta, nos han descubierto la “parte trasera” donde un mural de pared preside una plaza aprovechada para con la adecuada decoración, transportarnos al ambiente de la época.

Fachada del “Hall of Fame Museum” de Pontiac

Detalle del hall de acceso al museo

Mural ubicado en la trasera del museo

Interior del museo

La comida ha sido a las cinco de la tarde, hora local. Entre la emoción y el cambio horario no encontrábamos el momento. El precio 49,80€ incluyendo impuestos y propinas. En “Old Log Cabin”, en Pontiac

Old Log Cabin

La comida de los dos 21,85$ más propina (10/15% sobre el importe antes de la taxes).

A la salida, un bonito clásico de la publicidad. Como es lógico, supongo que se trata de una reconstrucción. Os pongo en antecedentes. En 1925 se lanza la crema de afeitar “Burma Shave” que se convierte en un éxito de ventas en Estados Unidos. Una de sus acciones publicitarias mas recordadas era la colocación de seis pequeños carteles publicitarios a lo largo de innumerables carreteras, ocupando la marca el último de éstos. Finalmente la compañía fue adquirida por Philips Morris, momento a partir del cual comenzó la retirada de esta publicidad, que ya se veía afectada por el incremento de la velocidad en las carreteras que dificultaba la efectividad de esta acción. En la ruta todavía puedes disfrutar de algunos ejemplos restaurados.

Continuamos de Pontiac a Chenoa donde vamos a visitar una farmacia de 1889 que aunque ya encontramos cerrada, todavía disponemos de luz para poder curiosear desde el escaparate esta joya.

Chenoa Pharmacy

Ahora sí que va acabándose la luz… y las fuerzas. Todavía un par de lugares más previstos en el cuaderno de ruta y habremos superado con éxito el primer día completo de ruta. Ya a estas alturas nos ha quedado claro que los tiempos previstos están muy ajustados y que no vamos a tener descanso hasta Los Ángeles.

De camino a Atlanta, debemos encontrar una indicación a “Sirup Farm”, la fábrica de sirope. Después de muchos años produciéndolo para consumo personal, en 1891 la familia Funk abrió en este emplazamiento la primera tienda de sirope (sí, ese con el que embadurné mis tostadas francesas durante todo el viaje y que hemos visto en el Lou Mitchell´s el primer día de ruta). Y la familia, beneficiada posteriormente por la cercanía de la ruta, continúa la tradición.

Una pena que llegásemos ya de noche aquí 8lo que complicó su localización) pero sin duda, a pesar de la oscuridad, mereció la pena.

El día ha sido muy, muy largo e intenso. Aparentemente solo 320 kms., sin contar las vueltas que hemos dado para localizar alguna de las referencias que llevábamos y teniendo en cuenta que siempre que nos ha sido posible, hemos circulado por los restos de la carretera original, lejos de las vías rápidas de comunicación.

Seguimos camino al “hogar de Homer”, con parada en el “The Dixie Trucker´s” en McLean. Abierto ininterrumpidamente desde 1928, a pesar de haber sufrido un incendio en 1965 que lo destruyó, y regentado por la misma familia hasta 2003 que cerró sus puertas por problemas económicos, aunque volvió a reabrir con nuevos propietarios y se mantiene en la ruta aunque habiendo perdido algo del sabor que le acompañó  durante casi 80 años.

The Dixie Truckers Home

Y llegamos a la última parada antes de dar por finalizada la primera jornada de ruta. Llegamos a Atlanta, una preciosa población que parece un gran decorado. Frente al gigante del hot dog, el muffler man de Atlanta, se ubica “Memories” una tienda-museo a la que hay al menos que asomarse, al lado el Palm Grill Café, la Biblioteca Pública, … pequeño, pero digno de un paseo.

“Muffler Man” en Atlanta

Atlanta

Llenamos por primera vez en ruta el depósio del coche (lo recogimos con él lleno) y nos cuesta 46,50$

Y después de un día largo, muy largo, llegamos al primer Springfield de nuestra ruta, en el estado de Illinois, donde hacemos noche en el único hotel que, a excepción de Chicago, llevábamos reservado (a través de booking.com), para empezar al día siguiente la visita al el propio Springfield. Curioso hotel, el “Route 66 Drive In” no os lo perdáis. El precio y otros detalles en el próximo post